Recuerdo perfectamente las noches de Reyes cuando era niña.
Mis hermanas y yo sin poder dormir, hablando bajito, nerviosas.... y dormirnos a las tantas, rendidas mientras oíamos a mis padres en el salón charlar, brindar y reír con nuestros vecinos.
Y despertarnos cuando aún no había amanecido, y salir las tres descalzas, casi de la mano, asomarnos con precaución para comprobar que los Reyes habían llegado, habían dejado lo que fuera y lo más importante, que ya no estuvieran allí.
Y maravillarnos por los paquetes sin abrir, y un billete de mil pesetas debajo del Niño Jesús en el Belén....
Madre mía, qué emociones me acaban de asaltar.
Y tú ¿cómo recuerdas tus noches de Reyes?

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