Necesito decirte muchas cosas.
Todas las que me he guardado por pudor o por vergüenza.
Todas las que he pensaba cada vez que te veía llegar al cole.
Con tu sonrisa ancha y tu pelo revuelto. Tan rizado y tan loco.
O con el pantalón corto.
Cuando me decías, preocupada, que mi hija era trapecista...
Cuando leía tus notas Hola, ¿cómo estás, qué tal el trabajo nuevo?
Cuando ella me hablaba de ti y de tus cosas.
Cuando veía a mi pequeña feliz en su clase.
Cuando me dijiste que te gustaba ese vestido de colores...
La última vez que nos vimos hacía fresco. Era temprano. No pude hablar mucho porque se iba mi autobús. Ya nos veremos, pensé.
Pero no nos hemos visto. No me despedí de ti por la pueril creencia de que la vida siempre te da una segunda oportunidad.
Por ti he aprendido que las cosas hay que hacerlas y decirlas cuando te lo pide el corazón y no la cabeza.
Que la gente que vive con pasión es capaz de traspasar lo convencional y arriesgarse a ser querida y respetada por los que se cruzan en su camino.
Aprendo también a admirar la valentía y la serenidad de una mujer joven a pesar de las noticias que nos llegan con cuentagotas a golpe de diagnóstico.
Y me descubres desde hace cinco meses la paciencia y la generosidad que nos has regalado y nos sigues regalando.
Y me hace sentir cerca de las personas con las que hemos compartido cientos de corazones verdes cada día a las 12 de la mañana.
Por tu culpa estoy aprendiendo a quererme un poco mejor. Pronto tal vez un poco más. Y no me avergüenza decir que me he sentido muy cobarde con todo esto.
Hasta hoy.
Hoy es tu cumpleaños. Hoy, que hemos tenido emociones de subida y bajada. Hoy, expectantes y sensibles.
Hoy he decidido que no quiero dejar de despedirme de ti.
Quiero decirte que te admiro. Que te quiero. Que te acompaño. Que rezo por ti cada día. Que cierro los ojos y te veo. Que quiero tocar tus manos. Que quiero volver a ver tu sonrisa.
Aunque tú no me veas.
Querida Gemma, somos la mamá y hermanos de Esther.
ResponderEliminarHemos leído en tu blog todos tus sentimientos para con Esther. Nos has hecho llorar a todos.
Nos sentimos orgullosos por todo el cariño mostrado hacia ella.
Queremos agradecer a los padres, alumnos y profesores las muestras de amor y cariño recibidas, y las oraciones de los "Corazones verdes" que cada día sabemos hacéis a las 12 de la mañana.
Recibid todos un fuerte abrazo de la familia y muchos besos para los niños de parte de Esther.