Hoy, que es el día de las madres, quiero escribir sobre esas madres de las que nadie se acuerda. Madres que recorren kilómetros para dar un vaso de agua a sus hijos, que espantan las moscas y el hambre a base de persistencia y lágrimas. Esas madres no cuestionan su belleza ni su valía, simplemente hacen lo que deben hacer, portando a sus bebés mientras aran las tierras áridas con la esperanza de obtener algún día, no sé sabe bien cuándo, un plato con el que regalar un poco de consuelo.
También hay madres que se olvidaron hace tiempo de quiénes eran porque ni siquiera recuerdan cuándo nacieron. Madres que apostaron por un futuro mejor y de repente se dieron cuenta de que el futuro no existe para ellas. Esas madres bellas que esconden la fragilidad detrás de una imagen curtida por los deshaucios y el paro.
Y hay madres que luchan cada mañana contra el miedo y la angustia de saber si todo seguirá como anoche. Madres que no se acuerdan de cuándo alguien les consoló porque son ellas las que consuelan a todos. Unas madres acostumbradas a cargar con el peso de su hijo, a sonreir a pesar de la mueca, a tragar rabia y diagnósticos. Madres que se preguntan dónde quedó la ilusión y rezan porque esto nunca se acabe porque eso significará el final. Madres que prefieren besar una mano agarrotada que no besar. Madres que convencen de la belleza de una cabeza sin pelo.
Las madres, esas heroínas que no queremos ser. Porque cuando sabes que vas a ser madre, inmediatamente proyectas esperanza en el futuro y crees que serás mejor persona. Pero nadie te advierte de que dejarás de ser tú, y ahora te conviertes en otra cosa. Más generosa, a veces por obligación. Más gorda, casi siempre inevitable. Menos depilada, menos sexual, menos peinada. Más manchas inesperadas. Más tareas en la agenda, más parques, más gastos. Menos tiempo, menos amigos, ninguna fiesta. Y a pesar de que no lo cambiamos por nada, una echa de menos ser más cosas, además de madre.
Me voy. Tengo que preparar el desayuno a mis hijos.
c3.jpg)

ayyy me ha encantado!!! pero que tremenda belleza en ese acto altruista y suicida de nosotras, que, intuyendolo, y ya muchas sabiendolo a ciencia cierta y tras una decision meditada, nos lanzamos al abismo de dejar de ser para dar vida a otro ser. Misterios del universo. Lo debemos de llevar inscrito en el alma y en los genes mas de lo que nos gusta reconocer. No es mistica, es biología, ciencia pura y en eso si que creo. Como creo en la esperanza de un mundo mejor, no me queda mas remedio. No hay mas opcion que disfrutar del salto al vacio.
ResponderEliminargracias amiga!!